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11-S: los 149 minutos de caos y terror que cambiaron el mundo

En una ma帽ana de fines de verano boreal el mundo cambi贸. Era 11 de septiembre de 2001 cuando cuatro aviones fueron secuestrados por miembros de al Qaeda para atentar contra edificios emblem谩ticos del poder铆o de Estados Unidos.

Con 2.996 muertes, el 11-S fue y es el mayor ataque en suelo estadounidense de la historia y sus consecuencias a煤n se sienten.

El mayor ejemplo es la criticada reciente salida de EE.UU. de Afganist谩n tras 20 a帽os de guerra y ocupaci贸n.

Pero tambi茅n se pueden sentir a un nivel m谩s personal, en generaciones enteras que recuerdan exactamente d贸nde estaban ese d铆a en que su historia se fusion贸 con la Historia.

Esto es lo que pas贸 en aquellos 149 minutos de desconcierto, caos y terror.


07:59

11 DE SEPTIEMBRE 2001


El vuelo 11 de American Airlines (AA11) despega desde el Aeropuerto Internacional Logan de Boston rumbo a Los 脕ngeles con la capacidad m谩xima de tripulaci贸n, es decir, el piloto y copiloto m谩s nueve aeromozos.

Entre los 81 pasajeros viajan cinco atacantes, uno de los cuales es el l铆der t谩ctico de los atentados, el egipcio Mohamed Atta.

El plan est谩 en marcha.

Sin embargo, la idea se hab铆a gestado 5 a帽os antes, cuando al Qaeda desde su sede en Afganist谩n estaba en b煤squeda de ideas para atacar a EE.UU.

El paquistan铆 Khalid Sheikh Mohammed plante贸 la idea de formar pilotos para secuestrar aviones y usarlos como armas, estrell谩ndolos contra edificios de importancia real y simb贸lica.

Montaje de fotograf铆as de Khalid Sheikh Mohammed y Osama Bin-Laden

Khalid Sheikh Mohammed (izquierda) le dio a Osama Bin Laden (derecha) la idea de estrellar aviones comerciales contra edificios.

La aprobaci贸n del plan lleg贸 del mism铆simo l铆der de al Qaeda, un multimillonario saudita que reci茅n empezaba a aparecer en el radar de las agencias de inteligencia estadounidenses, pero que luego se convertir铆a en el hombre m谩s buscado del mundo: Osama Bin Laden.

08:14

En otra terminal del mismo aeropuerto de Boston el vuelo 175 de United Airlines (UA175) despega tambi茅n rumbo a Los 脕ngeles, con nueve tripulantes y 56 pasajeros. Cinco de ellos son secuestradores.

Al mismo tiempo, en el vuelo AA11 los secuestradores consiguen entrar en la cabina de vuelo y tomar el control del primer avi贸n.

El golpe comienza con dos auxiliares de vuelo apu帽alados probablemente por los atacantes que viajan en primera clase. A continuaci贸n, Atta, el 煤nico de los cinco entrenado para pilotar un avi贸n, avanza desde ejecutiva escoltado por otro secuestrador, mientras el quinto apu帽ala a un pasajero.

La v铆ctima es Daniel Lewin, quien hab铆a servido 4 a帽os en el ej茅rcito israel铆 y estaba sentado justo detr谩s de Atta. Se cree que muere al intentar frenar el secuestro sin saber que detr谩s suyo tiene a otro atacante.

Tal como suceder谩 en los otros vuelos, el resto de la tripulaci贸n y los pasajeros son obligados a desplazarse al final del avi贸n. En este caso, usan un gas irritante y amenazan con una bomba que, se cree, nunca existi贸.

Desde ah铆 la auxiliar de vuelo Betty Ong hace una llamada al centro de reservas de American Airlines alertando sobre el posible secuestro del AA11.

08:20

Es el turno del vuelo 77 de American Airlines (AA77) , que despega del Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles, en Washington D.C., con seis tripulantes y 58 pasajeros, incluyendo a cinco atacantes. El destino tambi茅n es Los 脕ngeles.

Esto no es casualidad: los cuatro vuelos secuestrados tienen previsto viajar de costa a costa y, por ende, van con los tanques cargados con hasta 43.000 litros de combustible.

En manos de los secuestradores los aviones se convertir谩n en misiles pilotados.

08:24

Atta intenta comunicarse con los pasajeros, pero por error, da la noticia del secuestro al centro de control a茅reo de Boston, revelando adem谩s que no tomaron uno sino varios aviones.

El controlador a茅reo no entiende bien y mientras intenta averiguar qu茅 est谩 pasando llega un segundo mensaje de Atta que no deja lugar a dudas: el AA11 acaba de ser secuestrado.

A esta altura, los atacantes ya han apagado el transpondedor del avi贸n, un dispositivo que ayuda al control a茅reo a identificar a cada aeronave y saber su rumbo, velocidad y altitud. Ubicarlo, entonces, pasa a ser un problema.

La noticia de la toma del vuelo empieza a ascender en la cadena de mando de la Administraci贸n Federal de Aviaci贸n de EE.UU. (FAA), la agencia gubernamental encargada de regular la aviaci贸n civil.

Sin embargo, pasa m谩s de media hora antes de que la FAA y las aerol铆neas comprendan el verdadero significado de ese “tenemos algunos aviones” pronunciado por Atta.

Por eso, los vuelos en todo el pa铆s siguen cumpliendo con sus rutinas sin recibir advertencia alguna. Entre ellos est谩 el cuarto y 煤ltimo avi贸n que fue secuestrado ese d铆a.

08:42

El vuelo 93 de United Airlines (UA93) despega del Aeropuerto Internacional de Newark, en Nueva Jersey, rumbo a San Francisco. Debe salir a las 8:00 am, pero se atrasa por la cantidad de tr谩fico que suele haber en las ma帽anas.

Este cambio aparentemente trivial termina siendo determinante en el fracaso de los atacantes.

Pero otro detalle pudo haber sido clave tambi茅n. El vuelo parte con siete miembros de la tripulaci贸n y 37 pasajeros, entre los cuales hay cuatro secuestradores, no cinco como en los otros tres aviones.

Mientras el UA93 levanta vuelo, ocurre la toma del segundo avi贸n, el UA175 .

08:44

A media hora de haber sido secuestrado, el AA11 atraviesa el cielo despejado de Nueva York.

Y no solo est谩 despejado de nubes, sino tambi茅n de aviones: los controladores a茅reos creen que el vuelo se dirige al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy y est谩n pidiendo al resto de los pilotos que se muevan del camino.

Pese a los riesgos, la auxiliar de vuelo Madeline Sweeney lleva unos 15 minutos informando cada hecho a American Airlines desde un tel茅fono en la cola del avi贸n. Entonces el AA11 empieza a descender, pero no es donde se espera.

"Algo est谩 mal. Estamos en un r谩pido descenso... vamos err谩ticamente”, dice.

Entonces su interlocutor le pregunta si puede mirar por la ventana y descifrar d贸nde est谩n. Sweeney lo hace y describe lo que ser谩n sus instantes finales.

“Estamos volando bajo. Estamos volando muy, muy bajo. Estamos volando demasiado bajo. ¡Dios m铆o, estamos demasiado abajo!”

Madeline Sweeney, auxiliar de vuelo del AA11

La llamada se corta.

08:46

El AA11 se estrella contra la Torre Norte, una de las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC), esos rascacielos de 110 pisos que llevan tres d茅cadas protagonizando el paisaje neoyorquino.

El desconcierto es absoluto.

Constance Labetti est谩 en el piso 99 de la Torre Sur trabajando cuando ve venir al primer avi贸n: “Me qued茅 congelada. No me mov铆. No pod铆a moverme. Me qued茅 de pie junto a la ventana”, cuenta.

Su voz es una de las tantas de sobrevivientes y familiares de v铆ctimas que forman parte del Memorial y Museo del 11-S, ubicado en el propio WTC.

“Pod铆a verlo acerc谩ndose cada vez m谩s. Pod铆a ver el ‘AA’ en la cola. Pod铆a ver la cabina del piloto. Pod铆a ver dentro de la cabina, las ventanas polarizadas de la cabina. As铆 de cerca estaba”, contin煤a.

Foto de la Torre Norte del WTC despu茅s del ataque

El impacto contra la Torre Norte suena como un rugido, dice Labetti.

“Por un momento, solo por ese momento, estaba casi [suspirando] de alivio, hasta que me di cuenta de todas esas personas que acababan de morir”, narra.

Al estrellarse, el avi贸n atraviesa los pisos 93 al 99, matando a cientos. Se cree que tambi茅n deja inaccesibles todas las escaleras desde el piso 92 hacia arriba, es decir que otros cientos de personas quedan vivas pero atrapadas.

El choque tambi茅n hace que el combustible del avi贸n genere una bola de fuego que destruye al menos un grupo de ascensores y hace estallar pisos inferiores, incluyendo el vest铆bulo de West Street y el nivel B4, cuatro pisos bajo tierra.

En algunos lugares las temperaturas alcanzan los 1.000潞C y un humo negro y espeso envuelve los pisos superiores no solo de la Torre Norte, sino tambi茅n de la Sur.

All铆 la megafon铆a da la orden de no evacuar, pero el jefe de Labetti en Aon Corporation, Ron Fazio, les indica a todos que abandonen el edificio de inmediato usando las escaleras. Esa decisi贸n salvar谩 a decenas de personas.

08:47

El presidente de EE.UU., George W. Bush, est谩 por entrar a un sal贸n de clase de la escuela primaria Emma E. Booker en Sarasota, Florida, cuando le informan que “un peque帽o avi贸n de dos motores” ha chocado contra una de las Torres Gemelas.

Bush es notificado de que a煤n no hay m谩s informaci贸n disponible y decide seguir con su plan de leerle a los ni帽os.

Fotograf铆a de George Bush en una clase llena de ni帽os de la escuela primaria Emma E. Booker en Sarasota, Florida

Si bien a esta altura la FAA lleva m谩s de 20 minutos al tanto del secuestro del primer avi贸n, no hay registros de que otra agencia en Washington lo sepa.

Tampoco la Casa Blanca est谩 al tanto.

All铆 se encuentra el vicepresidente, Dick Cheney, quien se entera por la televisi贸n y reacciona quiz谩s como millones de personas a lo largo del mundo: “¿C贸mo diablos pudo un avi贸n chocar contra el World Trade Center?”, pregunta.

En este momento aproximado los atacantes toman el control del tercer avi贸n, el AA77.

08:56

A 10 minutos del choque, en los pisos m谩s altos de la Torre Norte quedan pocos lugares donde refugiarse del calor, el fuego y el humo, y las primeras personas empiezan a caer desde m谩s 300 metros de altura. O a saltar.

La tragedia adquiere una nueva dimensi贸n de horror.

09:01

Es tal el caos en el centro de control a茅reo de la FAA en Nueva York que el segundo avi贸n, el UA175, logra surcar el cielo de la ciudad sin inconvenientes a pesar de nunca haber apagado su transpondedor y estar lejos de su ruta.

“Tenemos varios problemas en desarrollo aqu铆. Est谩n creciendo mucho, mucho. Necesitamos trabajar con los militares... Estamos, estamos metidos en algo m谩s, hay otro avi贸n aqu铆 que puede estar en un problema similar”

Gerente del centro de control de la FAA en Nueva York

Para cuando la informaci贸n de un posible nuevo secuestro llega al comando central de la FAA ya es tarde para actuar.

09:03

El UA175 se estrella contra la Torre Sur del WTC, atravesando desde el piso 77 al 85.

Han pasado tan solo 17 minutos desde el primer impacto en la Torre Norte y lo que ya era la mayor operaci贸n de rescate en la historia de Nueva York pasa a ser dos veces m谩s grande.

Fotograf铆a de la explosi贸n tras impacto del segundo avi贸n en la Torre Sur del World Trade Center

Labetti todav铆a est谩 bajando las escaleras cuando el avi贸n choca contra su torre.

“Creo que llegu茅 al piso 72, piso 75, cuando sentimos y escuchamos un ruido fuerte”, narra tambi茅n para el Memorial y Museo del 11-S.

“Fue como si alguien tomara el edificio, lo sacudiera y lo volviera a poner en su lugar”, explica. “Me agarr茅 del pasamanos muy fuerte para no caerme. Pero mucha gente en la escalera estaba cay茅ndose”.

Labetti contin煤a el descenso junto a su jefe y otros colegas, creyendo que la Torre Norte se hab铆a derrumbado contra su edificio.

Sin embargo, millones ven en vivo a un segundo avi贸n golpeando la segunda torre. La idea inicial de un accidente pierde sentido.

A diferencia de lo que sucedi贸 con el primer avi贸n, el UA175 se inclina antes del choque, dejando intactas partes enteras del edificio en los propios pisos donde impact贸.

Una de las escaleras tambi茅n permanece accesible al menos desde el piso 91 hacia abajo, pero el descenso no es f谩cil. El fuego, el humo, la oscuridad y el olor a combustible hacen la huida cada vez m谩s dif铆cil.

Y hay un problema m谩s: el 911.

El desconcierto desborda al servicio de emergencia telef贸nica, que una y otra vez aconseja a las personas en ambas torres que permanezcan donde est谩n y esperen a ser asistidos sin importar si se encuentran arriba o debajo de las zonas de impacto, o si pueden evacuar por su cuenta.

Gente y param茅dicos atendiendo a un herido tras el choque de los aviones en las Torres Gemelas de Nueva York

Aunque los n煤meros difieren, los sobrevivientes de la Torre Sur que logran descender desde la zona del impacto o m谩s arriba no superan las dos docenas.

09:05

Bush est谩 sentado frente a los peque帽os de 7 a帽os cuando el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card, le susurra al o铆do la noticia del segundo ataque contra las Torres Gemelas.

Andrew Card susurrandole al o铆do a George Bush la noticia sobre segundo ataque contra las Torres Gemelas

“Un segundo avi贸n golpe贸 la segunda torre. Estados Unidos est谩 siendo atacado”

Andrew Card, jefe de gabinete de la Casa Blanca, a George W. Bush

El presidente se queda ah铆 sentado, asintiendo levemente con la cabeza y apretando los labios.

“No quer铆a hacer nada dram谩tico. No quer铆a levantarme de la silla y asustar a un sal贸n lleno de ni帽os. Entonces esper茅”, explica Bush en el documental de la BBC “11-S: As铆 se vivi贸 en la Casa Blanca”.

En su opini贸n, “durante una crisis, es muy importante establecer un tono y no entrar en p谩nico”.

09:24

Poco despu茅s del segundo impacto contra las Torres Gemelas, American Airlines y United Airlines toman la decisi贸n de no permitir que otros vuelos suyos despeguen en todo el pa铆s.

Ed Ballinger, un controlador a茅reo de United con m谩s de 40 a帽os de experiencia, decide dar un paso m谩s y enviar un mensaje lo m谩s conciso posible advirtiendo de la situaci贸n a cada uno de los vuelos que est谩n bajo su radar ese d铆a.

El UA93 es uno de ellos y est谩 a minutos de convertirse en el cuarto avi贸n secuestrado.

“Cuidado con cualquier intrusi贸n en la cabina: dos aviones chocaron el World Trade Center”, dice el texto de Ballinger.

El piloto del UA93, Jason Dahl, responde: “Ed, confirma el 煤ltimo mensaje, por favor”, pero la ratificaci贸n no llega a tiempo.

A帽os despu茅s Ballinger seguir铆a con el remordimiento de que quiz谩s su mensaje fue tan conciso que no result贸 lo suficientemente claro.

09:28

“¡Mayday!”, grita el capit谩n o copiloto del UA93 en medio de sonidos de forcejeo.

Desde el centro de control de Cleveland, Ohio, reciben la se帽al de alerta, pero no hay nada que puedan hacer. Los atacantes se apoderan del avi贸n.

La toma de la cabina del UA93 empieza 46 minutos despu茅s del despegue y no a la media hora como en los otros tres aviones. Esta demora m谩s los 42 minutos de retraso de salida ser谩n decisivos para el desenlace del vuelo.

Liderados por el liban茅s Ziad Jarrah, los atacantes repiten la t谩ctica de usar una supuesta bomba como amenaza, asegurar que est谩n regresando al aeropuerto y llevar a los pasajeros al fondo del avi贸n.

“Se帽oras y se帽ores: les habla el capit谩n. Por favor si茅ntense y permanezcan sentados. Tenemos una bomba a bordo. As铆 que si茅ntense”

Ziad Jarrah, secuestrador que pilota el UA93

Ya en la cola del avi贸n, se hacen al menos 37 llamadas desde los tel茅fonos del avi贸n y celulares particulares. Varios explican que los secuestradores no est谩n preocupados de verlos hablar.

Sin embargo, es as铆 como los pasajeros se enteran del ataque en las Torres Gemelas y del destino que les depara si no act煤an.

09:34

En el Departamento de Justicia, en Washington D.C., ya saben que hay un tercer avi贸n secuestrado. La noticia la hab铆a recibido el procurador general, Theodore Olson, directamente de su esposa, Barbara Olson, quien est谩 a bordo del AA77.

“Ted, ¿qu茅 puedo hacer?”, le hab铆a preguntado ella antes de que la llamada se cortara.

En la FAA, en cambio, llevan media hora buscando al avi贸n, pero como el transpondedor est谩 apagado, no logran ubicarlo. Reci茅n ahora deciden informar a los militares.

“Estamos buscando… Tambi茅n perdimos al American 77”, dicen desde el centro de la FAA en Washington al Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD).

Una vez m谩s, los militares se est谩n enterando tarde. Demasiado tarde. Ese d铆a el mayor margen de tiempo que tuvieron entre la notificaci贸n del secuestro y el impacto fue con el primer avi贸n: apenas 9 minutos.

En simult谩neo, desde el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington informan al Servicio Secreto de que una aeronave no identificada se dirige hacia la Casa Blanca. El vicepresidente es evacuado a un b煤nker.

Pero entonces el avi贸n da un giro de 330 grados. Ya no se dirige a la Casa Blanca ni tampoco al Capitolio: va hacia el Pent谩gono, que est谩 a solo 8 kil贸metros de distancia, y lo hace a m谩xima potencia: a 800 km/hora.

09:37

El AA77 choca contra la pared oeste del Pent谩gono, generando una bola de fuego que se eleva 60 metros por encima del techo.

Bola de fuego tras el choque del vuelo AA77 contra el Pent谩gono

La imagen de una c谩mara de seguridad del Pent谩gono muestra la explosi贸n causada por el impacto del AA77.

Las 64 personas que van a bordo del avi贸n mueren, as铆 como tambi茅n 125 que se encuentran en la sede del Departamento de Defensa. Otro centenar queda gravemente herida.

En las coberturas en vivo de los atentados, el ataque al Pent谩gono se ve opacado por la espectacularidad y dimensi贸n de la tragedia a煤n en desarrollo en Nueva York. Bush no lo vive as铆.

“Fue en ese momento que me di cuenta que est谩bamos en guerra”, cuenta en el documental de la BBC.

Y agrega: “El primer avi贸n fue un accidente, el segundo fue un ataque y el tercero fue una declaraci贸n de guerra”.

Bomberos apagando el fuego en el Pent谩gono

09:42

Tras conocerse la noticia del atentado en el Pent谩gono, el centro de comando de la FAA da una orden sin precedentes: todas las aeronaves comerciales y generales deben aterrizar de inmediato en el aeropuerto m谩s cercano.

En total, unas 4.500 bajan a tierra en todo EE.UU.

El 煤nico vuelo secuestrado que queda en el aire, el UA93, apaga su transpondedor.

09:57

A esta altura los tripulantes y pasajeros del UA93 saben que, si no act煤an, su destino es la muerte.

Una de las tantas advertencias que les llega desde tierra es de Alice Hoagland, quien deja dos mensajes de voz a su hijo, Mark Bingham.

“Mark, aparentemente son terroristas y est谩n empe帽ados en estrellar el avi贸n, as铆 que si puedes, intenta tomar el control del avi贸n”, le aconseja en uno de los mensajes que termina con las palabras: “Te quiero, cari帽o. Buena suerte”.

Seg煤n una de las llamadas a tierra, entre todos votan qu茅 hacer y lo que deciden es rebelarse contra los secuestradores e intentar recuperar el control.

“Todos est谩n corriendo para primera clase. Tengo que cortar. Adi贸s”

Pasajero a bordo del UA 93 al interrumpir su llamada con un ser querido

09:58

COLAPSA LA TORRE SUR

09:58

En un nuevo golpe de horror, la Torre Sur colapsa sobre s铆 misma en apenas 11 segundos.

El derrumbe mata a todos aquellos en el edificio y a otros que est谩n en la calle y en el hotel Marriott, ubicado dentro del complejo WTC.

Labetti es de las personas que consiguen escapar de la torre y de la nube gigante de polvo y escombros que se desata tras el colapso.

A la ma帽ana siguiente se entera de que Fazio, su jefe y “h茅roe”, aquel que iba apenas detr谩s suyo y que anim贸 a todos en la oficina a abandonar la torre, jam谩s lleg贸 a la casa.

10:03

Hace 6 minutos que los pasajeros del UA93 intentan entrar en la cabina de vuelo para arrebatar el control a los secuestradores.

En la caja negra quedan registrados los gritos y ruidos del forcejeo de la puerta, que se suman al sonido de platos y vidrios rompi茅ndose cada vez que Jarrah, el secuestrador que pilota, hace movimientos bruscos con el avi贸n para intentar detener la revuelta de los pasajeros.

“¿Ya est谩? ¿Lo terminamos?”, pregunta Jarrah al ver que sus esfuerzos son in煤tiles. Alguno de los otros secuestradores responde: “No. Todav铆a no. Cuando vengan todos, lo terminamos”.

A煤n est谩n a 20 minutos de vuelo de Washington DC, el destino final de su ataque, pero los secuestradores ya se han dado cuenta de que como mucho, tienen segundos.

Jarrah vuelve a preguntar: “¿Ya est谩? ¿Lo bajamos?”. Esta vez la respuesta es diferente: “S铆, deja todo y destr煤yelo”, seguido de un fren茅tico: “¡Destr煤yelo! ¡Destr煤yelo!”.

El UA93 empieza a bajar. Se escucha a los secuestradores exclamar: “¡Al谩 es lo m谩s grande!”, mientras los pasajeros siguen con su contraataque.

El avi贸n se estrella en un campo en Shanksville, Pensilvania. Nadie sobrevive.

En la Casa Blanca pasar谩n varios minutos sin saber si el avi贸n fue o no derribado por los militares, pues estos contaban con la orden de abatirlo para evitar que llegara a su objetivo, fuese la residencia presidencial o el Capitolio.

“Resulta ser que los pasajeros a bordo fueron capaces de moverse con mayor rapidez y efectividad de lo que nosotros pudimos. Fueron enormemente valientes y salvaron cientos de vidas”

Dick Cheney, ex vicepresidente de EE.UU.

10:28

COLAPSA LA TORRE NORTE

10:28

Ya han pasado 102 minutos desde el impacto del AA11 en la Torre Norte, el golpe con el que todo empez贸. Aunque resiste casi el doble de tiempo que su gemela, el destino es igual: en cuesti贸n de 9 segundos el edificio colapsa sobre s铆 mismo.

Bill Spade, del Departamento de Bomberos de Nueva York, est谩 a unos pocos metros de la Torre Norte: “Recuerdo ser arrojado unos 40 pies (12 metros) contra una pared y empezar a quedar enterrado”, narra en un video del Memorial y Museo del 11-S.

Retrato de Bill Spade

Emocionado cuenta que en su mente llega a despedirse de su esposa y sus dos hijos, y que cuando finalmente consigue sacarse los escombros de encima, demora una hora en encontrar una salida entre tanta devastaci贸n.

M谩s tarde se entera de que era el 煤nico sobreviviente de los 12 bomberos de su dotaci贸n y que su t铆o muri贸 a bordo del UA93.

El colapso de la Torre Norte mata a todos los que a煤n est谩n all铆, con la excepci贸n de 12 bomberos, un polic铆a y tres civiles que se encuentran en la escalera B de la Torre Norte, la cual pasa a ser recordada como “la escalera de los sobrevivientes”.

Destrucci贸n tras la ca铆da de las dos Torres Gemelas

“Los ataques del 11 de septiembre fueron eventos de una desproporci贸n incomparable”, dice el “Reporte de la Comisi贸n del 11-S”, un informe sobre los ataques creado por legisladores estadounidenses de ambos partidos y publicado a mediados de 2004.

Con 2.977 personas muertas (sin contar a los 19 atacantes), fue la mayor p茅rdida de vidas en suelo estadounidense provocada por un ataque del extranjero.

Tambi茅n es la mayor p茅rdida de personal de rescate en un evento en la historia del pa铆s. Por ejemplo, solo en Nueva York, 343 de las v铆ctimas mortales fueron bomberos.

Adem谩s, en los ataques y durante los meses de limpieza y reconstrucci贸n unas 400.000 personas fueron expuestas a toxinas, lesiones y da帽os emocionales que provocaron enfermedades cr贸nicas e incluso la muerte a miles de ellas, seg煤n datos de los Centros de Control y Prevenci贸n de Enfermedades de EE.UU.

Un caso famoso es el de Marcy Borders, la “dust lady” que protagoniz贸 una de las fotos m谩s ic贸nicas de ese d铆a, quien sufri贸 depresi贸n y adicciones tras los atentados, y muri贸 en 2015 a los 42 a帽os de un c谩ncer de est贸mago que, seg煤n ella, fue consecuencia del polvo que ingiri贸 ese d铆a.

Retrato de Marcy Borders

No obstante, todo podr铆a haber sido a煤n peor. Se calcula que a las 8:46 de aquel 11 de septiembre hab铆a entre 16.400 y 18.800 personas en el complejo WTC. Adem谩s, el UA93 nunca lleg贸 a su destino en Washington D.C., lo que potencialmente evit贸 otros cientos de muertes.

Pero el 11-S fue in茅dito tambi茅n en lo t谩ctico.

De acuerdo con el “Reporte de la Comisi贸n del 11-S”, nadie en el sector a茅reo comercial del pa铆s “se hab铆a enfrentado a m煤ltiples secuestros. No se hab铆a llevado a cabo un plan as铆 en ning煤n lugar del mundo en m谩s de 30 a帽os y nunca en Estados Unidos”.

Las agencias de seguridad, por su parte, “tuvieron dificultades para improvisar una defensa nacional contra un desaf铆o sin precedentes que nunca antes hab铆an enfrentado y que nunca se hab铆an entrenado para enfrentar”.

Imagen a茅rea de la destrucci贸n

El enemigo, asegura el informe, result贸 ser una organizaci贸n “sofisticada, paciente, disciplinada y letal”, “con base en uno de los pa铆ses m谩s pobres, remotos y menos industrializados del mundo”.

Se refiere al grupo al Qaeda, que entonces era liderado por Bin Laden y ten铆a sede en Afganist谩n, pa铆s gobernado por el Talib谩n.

“No haremos distinci贸n entre los terroristas que cometieron estos actos y aquellos que los amparan”, dijo ese mismo 11 de septiembre Bush en un mensaje emitido desde la Casa Blanca.

En la interna, seg煤n cuenta al documental de la BBC quien fue asesor de inteligencia de Bush, Michael Morell, la postura del presidente fue: “A la mierda la diplomacia. Vamos a la guerra”.

Las acciones de Bush tras los atentados derivaron en la guerra en Afganist谩n y luego en Irak, y de manera m谩s amplia en la llamada “guerra contra el terrorismo”.

El conflicto en Afganist谩n termin贸 siendo el m谩s largo en el que EE.UU. haya participado y al cual puso fin el pasado 31 de agosto con la retirada definitiva de sus tropas.

Tras 20 a帽os de insurgencia, el Talib谩n recuper贸 el control total del pa铆s, desatando una crisis humanitaria.

Ahora queda por ver c贸mo ser谩 el nuevo gobierno y si cumplir谩n su compromiso de no permitir que Afganist谩n vuelva, de nuevo, a ser un santuario de al Qaeda.

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